viernes, 18 de febrero de 2011

Son cuerpos en colores

Cuando te vi, detrás del vidrio
Y reías carcajadas al frente de ese plato de sopa caliente
Recordé que te había visto alguna vez, en algún lugar integro que nos pertenecía...
Cuando veíamos esa película argentina adolecente
Percibí que yo era el personaje principal de mi propia vida y que vos eras el secundario.
Entonces pensé, en egocentrismo.
De ahí en más, todo se cruzo, mi cuerpo era mío y no lo compartía con otra piel.
La vanidad, narcisismo y el divismo invadía mis venas.
Cuando cruzabas ese pasillo perspectivo, tan difuso e incierto
Yo lo cruzaba en diagonal, te detenías a mirarme un minuto y yo te veía en 24 fotogramas.
Hasta que te deje de ver, porque solo me veía yo, mi luz se abría para mí, y cerraba para los demás. Mi luz ya no veía colores.
y un día te fuiste diciéndome frente a un espejo, mírate, pues yo te veo de otra forma y ya no te quiero ver. el lugar integro nunca fue de mi pertenecía.

Valiente

miércoles, 16 de febrero de 2011

la verdad es que las gaviotas hoy no quieren salir de mi cabeza...
¿la distancia es el flujo de la separación?

lunes, 3 de enero de 2011

Enero

Las caricias de mañanas húmedas tropicales,
Llenas de lujuria, alegría y pensamientos
Remontan a esos tiempos de mariposas picaras desfachatadas del sol del nuevo enero
Un enero fresco sin resentimientos, sin remordimientos, con tanto tacto y contacto
Pieles frescas, ropas sin mangas, chicas con escotes, salen a las calles de los soles
Con ganas de todo, sin barreras y sin frenos. Las pieles transpiran gotas de algarabía, gotas excitadas sin ningún tipo de melancolías.
Todo fluye y nada influye
Fosforecen almas nuevas en los soles de felicidad.

Enero es el mes más fresco, purifica los nuevos corazones
Y rejuvenece los pensamientos, alborota las hormonas y nos volvemos pubertad

Es el comienzo de lo nuevo y el final del olvido, el final..
El inicio del reencuentro, y el cambio de actitud de un nuevo viento.

Barrios

Recuerdo cuando me levantaba a eso de las 08:00 de la mañana y salía a caminar descalzo por la vereda, cuando el sol me quemaba los talones, transpiraba mi nariz y las gotas mojaban el asfalto, y levantaba humedad con aroma a tierra.

La gente regaba las veredas y yo olía las flores del jardín de algún vecino habitúe.
Los vecinos esperaban con calma al panero. Y sabían que a las 9:10 el pan llegaba a los almacenes del barrio fervor . Era la hora cúspide del almacén ya que todos querían comprar su pan para el desayuno.

Los niños se levantaban y ya empezaban a correr a jugar, y a gritar molestando o no a algún otro vecino. Luego iban al almacén con escasas monedas de diez o veinticinco centavos (como mucho), para que la quiosquera les de algún caramelo masticable. Pero esta siempre les terminaba reglando y ellos se retiraban con regocijo y divertidos.

A las 14:00 hs el almacén cerraba por el calor, los trabajadores llegada la hora se acostaban a dormir la siesta que era mas sagrada que cualquier oráculo.
Por el vacío de alguna ventana se escuchaban rotundamente gritos de padres renegando con sus hijos por malos modales o por andar sin juicio , imponiendo castigos ceberos y prohibiéndoles que salgan a jugar con sus amigos.
Los niños se escapaban, algunos por el techo o por alguna ventana abierta, y salían cargados con bombas de agua para tirarle a cualquier viejito que andaba por ahí en bicicleta o la chica que les gustaba, era su forma sutil de presumir. Cuando el sol bajaba un poco los niños se metían cuidadosamente de nuevo a sus hogares, sin dejar ningún rastro delatador.

A la tarde los ancianos salían con sus sillones a tomar mate a la vereda y a escuchar ruidos saturantes de coyuyos, algunas veces se sumaba alguna vecina para chusmear los rumorees del barrio, eso si siempre salían a la vereda con algún tipo de repelente ya que los jejenes y los mosquitos invadían a picazones la piel de los vecinos.

A la noche era el turno de los adolescentes, que se juntaban en la esquina principal a tomar alguna cerveza para refrescarse, o por ahí se armaban fiestas en algún patio. Se la pasaban bailando y otros se besaban hasta la seis de la mañana cuando ya se aproximaba el amanecer.